Hipsters de izquierda

¿Qué es un hipster de izquierda? Corto y pego un fragmento del reciente A nuestros amigos, de El Comité Invisible: “Cualquiera que se dedique a frecuentar los medios radicales se sorprende en primer lugar del hiato que reina entre sus discursos y sus prácticas, entre sus ambiciones y su aislamiento. Se tarda poco en comprender que no están ocupados en construir una fuerza revolucionaria real, sino en mantener una carrera a la radicalidad que se basta a sí misma; y que se basa indiferentemente sobre el terreno de la acción directa, del feminismo o de la ecología. El pequeño terror que reina entre ellos y que vuelve a todo el mundo tan envarado no es el del partido bolchevique. Es más bien el de la moda, ese terror que nadie ejerce sobre nadie, pero que se aplica a todos. En estos medios, se teme ya no ser radical como se teme en otras partes no ser ya tendencia, cool o hipster. Basta muy poco para arruinar una reputación. Se evita ir a la raíz de las cosas en beneficio de un consumo superficial de teorías, manifestaciones y relaciones. La competencia feroz entre grupos así como en su propio seno determina su implosión periódica”. Mejor no se puede explicar.

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Cultura y política (válgame la redundancia)

Esta semana, durante una entrevista con mi amiga Diana Aller, autora de un blog de referencia, me puse a hablar de Podemos sin darme mucha cuenta. “Eso queda un poco lejos del asunto de tu libro, ¿no?”, dijo para evitar la dispersión. Contesté que “por supuesto” y volví a hablar (mal) de Stone Roses y la Velvet Underground. Cuando terminó la charla, me sentí un poco culpable, porque en realidad sí creo que la cultura debe ser inseparable de la política (a no ser que te encarames a una torre de marfil o bien dediques la vida a mirarte los zapatos, como una famosa corriente de la subcultura indie). Sé que no soy el único que piensa de esta manera. Peio H. Riaño, responsable de la sección de cultura de El Confidencial, usa como biografía de su cuenta de Twitter la frase “Cultura (política)”. Manuel Borja-Villel, director del museo Reina Sofía, piensa que el 15M fue lo más importante que le pasó a la cultura en 2011. El mayor avance que tenemos por delante, también para las cuestiones “culturales”, tiene que ver con la actividad de colectivos como la PAH, Podemos, Juventud Sin Futuro, la Oficina Precaria y el movimiento para cerrar los CIES (centros de internamiento de migrantes). Al final, Diana y yo encontramos terreno común en esta frase: lo que los modernos llaman “postureo” no es tan diferente de eso que los marxistas llamaron “alienación”. Una vez hecho el discurso, recomiendo leer este post del sociólogo César Rendueles, que explica la situación mucho mejor que yo.